Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad

¿Qué son Convenciones de derechos humanos?

La familia representa el núcleo más íntimo en cualquier sociedad. Una familia necesita una morada, necesita un abrigo, necesitan un piso y un techo bajo el cual vivir, necesitan amor y calor de hogar, necesitan sentir dignidad en el ser y estar el uno con el otro, necesitan poder hablarse por encima de sus diferencias, necesitan poder encontrar gusto, alegría, felicidad en el estar el uno con el otro aún si pasan por momentos difíciles. Saben que de tanto en tanto, cada miembro de la familia pasará por momentos difíciles y por eso necesitan ese ancla del compartir y acompañarse. Precisan ese apoyo incondicional en la familia que va por encima de errores y faltas, y que más bien, provee la base para estar en un ambiente que puede ayudar a reconocer y cambiar de comportamiento cuando haga falta, encaminar, guiar, animar, impulsar, en una atmósfera de amor.

Para que la familia sea un ambiente así, todos sus miembros necesitan sentir la dignidad de ser tratados como sujetos, como seres humanos, en amor, no como objetos a los cuales se los pone o los quita, se los usa o abusa, se los recibe o echa según el ánimo del día. Es un ambiente en el que el que tiene más fuerza se enorgullece en que todos se den un espacio por igual; no la deforma del poder y la fuerza en el que algún miembro de la familia siente que está por encima de los otros. Es un ambiente en el que quien más poder tiene, es el que más responsabilidades asume por hacer que todos se sientan parte de esa familia en amor.

Si vemos la familia hoy, vemos que muchas no funcionan así. Eso a su vez tiene impacto en la comunidad en que vivimos, en la sociedad, en la nación, y en el mundo en el que vivimos. Gracias a Dios, hay muchos que luchan por hacer que la familia sea lo que debe ser.

Si vemos a las naciones de nuestro globo como familias, las hay de todas clases. El sitio de encuentro de todas estas familias, es Naciones Unidas, con el difícil objetivo de mantener paz entre todas estas familias. El sitio de encuentro de estas familias del mundo, se llama simplemente, la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Es en ese foro en el que al final de la tercera semana de septiembre de cada año se reúnen hasta el final del año, los representantes de todas estas familias, 192 al momento.

Es allí que todas las naciones, todas estas familias, en Asamblea, negocian y se ponen de acuerdo en muchos temas. Las decisiones más solemnes son las que establecen acuerdos sobre lo que debe ser el piso para cada ser humano. El mínimo. Es el mínimo, el piso de la casa de este globo nuestro, al que se aspira que cada ser humano tiene derecho a tener, para que tengamos un mundo que tenga posibilidades de avanzar en paz, seguridad, en la protección de derechos humanos, en lograr desarrollo humano y sostenible.

¿Cuáles son esos mínimos? Ejemplos incluyen el derecho a la vida, a identidad, a salud, educación, recreación, empleo digno, derecho a libertad religiosa, en resumidas cuentas, a una vida digna de ser llamada vida.

A cada uno de estos acuerdos se los llama Convención. El conjunto de estas convenciones, es lo que crea el acuerdo de los Estados de lo que debería ser el piso de esta, nuestra casa global, y se los llama instrumentos de derechos humanos. Lo que cada uno de nosotros debe poder exigir para esa vida digna. ¿Exigir de quién? De “su familia”, o sea de su Nación, de su Estado. Son estos derechos que nos hacen humanos. Si no, somos como animalitos en la selva, donde la ley del más fuerte es la que prevalece.

Una vez que todas estas “familias” se han puesto de acuerdo sobre el texto de una Convención, tienen que llevarla a su casa, y estudiarla. El Gobierno puede firmarla y decir que están de acuerdo con la nueva Convención, pero no es suficiente. Un Gobierno es pasajero. Una Convención tiene que durar mucho más que un Gobierno. Por eso, lo que el Gobierno firma, tiene que ser ratificado por el Congreso, el Parlamento, la Asamblea Legislativa, o el nombre que tenga el foro de cada país que establece leyes.

Una vez que esa decisión se toma por el Parlamento del país, se considera que esa decisión se convierte en una decisión de Estado, o sea no sólo de un Gobierno. El Acta de la decisión del Parlamento, debe ser depositada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, y en el día en que se entrega ese Acta de la decisión, se considera que un país se ha adherido a esa Convención. En ese momento se considera que esta “familia”, el Estado, ha asumido el compromiso de trabajar por, y cumplir con los compromisos que están enunciados en esa Convención.

Pero no es suficiente. Para que se considere que una Convención “entra en vigor”, un cierto número de Estados tienen que haberla ratificado. En el caso de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, es estableció que treinta días después que el vigésimo Estado haya ratificado y depositado su decisión en Naciones Unidas, en ese momento la Convención se consideraría válida como instrumento de derechos humanos.

El 13 de Diciembre de 2006, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, luego de un par de décadas de negociaciones, todas estas naciones por fin se pusieron de acuerdo sobre el texto de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.

En el caso de esta Convención, el Estado número veinte que la firmó, ratificó y depositó, fue en abril 2008 y la Convención entró en vigor el 3 de mayo de 2008, día de celebración para todos aquellos con capacidades diferenciadas y por todos aquellos que luchan por y con ellos, tales como la Fundación Ventana de los Cielos.

No tenemos un piso común en este mundo ni dentro de cada país, sino más bien “precipicios” de diferencias en oportunidades. En Latinoamérica, de cada mil niños que nacen en Cuba o en Aruba, 5 fallecerían antes de los cinco años de edad, mientras que hay países con donde ocho veces más niños fallecerían antes de los cinco años. Dentro de cada país, tenemos esos precipicios también, en vez de un “piso” de oportunidades.

Una niña indígena o un niño afro-descendiente en la mayoría de los países de nuestra región, tendrá muchos menos posibilidades de sobrevivir que el promedio de niños del país. No tienen las mismas oportunidades a la vida. Lo mismo pasa con otros derechos, como posibilidades de recibir una buena educación, tener registro de nacimiento, poder recibir tratamiento por su salud cuando lo requiera.

Una Convención no resuelve el problema. Lo que la Convención establece, es lo que el piso debería de ser. Implícito en una convención, es que no estamos bien. Aspiramos a mejorar. En el caso de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, que aquellos con capacidades diferenciadas no tienen sus derechos protegidos, ya sea por discriminación, que no les da acceso a salud y el tratamiento que deberían de poder recibir, apoyo para que puedan estudiar, o la facilitación para que puedan tener empleo digno, para tomar algunos ejemplos.


¿Qué dice esta Convención?

Dice, o establece, que los Estados Partes, o sea los que han firmado, ratificado y depositado su adherencia y compromiso a la Convención, “se comprometen a asegurar y promover el pleno ejercicio de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad sin discriminación alguna por motivos de discapacidad.”

Establece que comunicación incluirá lenguajes, visualización de textos, el Braille, la comunicación táctil, sistemas auditivos y otros medios y modos de comunicación. También se considera que por “lenguaje” se entenderá tanto el lenguaje oral como la lengua de señas y otroas formas de comunicación no verbal. Obstáculos, restricciones, distinciones, exclusión por motivo de discapacidad, se considera discriminación.

En el artículo 8, “se comprometen a adoptar medidas inmediatas, efectivas y pertinentes para sensibilizar la sociedad, incluso a nivel familiar, para que tome mayor conciencia respecto de las personas con discapacidad y fomentar el respeto de los derechos y la dignidad des estas personas”

El artículo 9 trata los temas de accesibilidad, por ejemplo en edificios, vías públicas, transporte público, escuelas, viviendas, lugares de trabajo y muchos más detalles, para que personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida.

Otros artículos tratan temas como acceso a la justicia, a su seguridad, su derecho a vivir en forma independiente y a ser incluido en la comunidad, a movilidad personal, a privacidad, al respeto para que puedan formar hogar y familia, a educación, salud, habilitación y rehabilitación, trabajo y empleo. Temas como derecho a nivel de vida adecuado y protección social, participación en la vida política y pública, en la vida cultural, en actividades recreativas, esparcimiento y deporte también están tratadas en detalle en esta Convención.

Los Estados también se comprometen a recopilar datos y estadísticas, y a proveer cooperación internacional en apoyo a los esfuerzos que hacen países, así como establecer organismos gubernamentales que se encarguen de asegurar que lo que dice la Convención se cumpla. Los Estados también se comprometen que la sociedad civil, y en particular las personas con discapacidad y las organizaciones que las representan, puedan participar en todos los niveles de seguimiento.


¿Van a cumplir los Estados?

Con la entrada en vigor de la Convención, se decide establecer un Comité, el Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Todos los Estados Partes tienen que escribir un informe a más tardar dos años después de ratificar la Convención y luego, cada cuatro años. El Comité revisa ese informe, invita a representantes de Gobierno a un diálogo sobre el informe. También representantes de la sociedad civil pueden presentar sus informes “alternativos” y dar sus opiniones. En base a estos informes y diálogo, y en base al conocimiento de los miembros del comité sobre la temática, ellos preparan un informe en el que hacen recomendaciones a los Estados para mejorar su cumplimiento con la Convención.


¿Y ahora?

Cada ciudadano debe leer la Convención. Es un gran logro para la causa de quienes viven con capacidades diferenciadas que 192 Estados se pongan de acuerdo de este modo. A fin de mayo 2009, 139 Estados ya habían firmado la Convención, y 57 Estados ya habían completado el proceso de ratificación. En el sitio web de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, se puede acceder a la Convención y también qué países han ratificado la Convención.

www.ohchr.com

Nils Kastberg
Director Regional para América Latina y el Caribe
Mayo 2009